LA REFORMA TRIBUTARIA DE MILEI: LOS QUE MENOS TIENEN SON LOS QUE MÁS TERMINAN PAGANDO

En el último año, el gobierno resignó $ 4 billones en Bienes Personales e Impuestos Internos. El 54,9% de lo que se recauda grava los bienes y servicios que más consumen las clases bajas.

La reducción de impuestos, uno de los objetivos proclamados por el gobierno de Javier Milei en su cruzada anti-Estado, por ahora no está causando efectos en los bolsillos de los sectores menos pudientes. El panorama incluso puede agravarse, si se concretan algunos proyectos de reforma tributaria que están dando vueltas, como el que impulsa el Fondo Monetario Internacional.

Por ahora, la mayor parte de los tributos que recauda el Estado está ligada con el consumo y las actividades cotidianas que realiza el grueso de la población. Por el contrario, las medidas focalizadas que tomó el gobierno para reducir la presión impositiva sólo beneficiaron a los que más tienen o a los sectores primarios que exportan lo que extraen de la tierra y lo cobran en dólares.

Según un estudio realizado por la fundación Fundar, publicado en la última semana, el 54,9% de los impuestos que se pagan en el país son los denominados indirectos, cuya base imponible es el consumo y la compra o venta de bienes y servicios. La proporción es la más alta entre todos los países de la región. En cambio, los impuestos al ingreso significan apenas el 16,2% de lo recaudado, y los que gravan la propiedad solo el 2,4 por ciento. El resto corresponde a la seguridad social o a otro tipo de tributos.

La relación es exactamente a la inversa de lo que sucede en los países más desarrollados. En la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos), por ejemplo, los impuestos a los bienes y servicios apenas significan el 31,2% de la recaudación y el 40,3% se reparte entre los ingresos y las propiedades de los contribuyentes. En seguridad social, en el promedio de los países miembros de la OCDE también se abona mucho más que en la Argentina (25,5% frente a 18,6% del total de la recaudación).

«Un sistema tributario es regresivo cuando las personas de menores ingresos destinan al pago de impuestos un porcentaje mayor de lo que ganan en comparación con las de mayores ingresos. Lo opuesto es un sistema progresivo: aquel en el que quienes más ganan pagan proporcionalmente más», explica el informe de Fundar.

En ese sentido, «los sistemas centrados en impuestos indirectos, como el argentino, tienden a ser regresivos porque las familias de menores ingresos destinan una proporción considerable de lo que ganan al consumo, que es la base imponible del IVA, principal impuesto indirecto». El documento estima que los sectores de menores ingresos (el decil 1) pagan más del 35% de lo que perciben en impuestos, mientras que los de más ingresos (el decil 10) destinan menos del 25% para cumplir con el fisco.

Los beneficiarios

«Bajamos impuestos por tres puntos del PBI, con lo cual les devolvimos a los argentinos 100 mil millones de dólares», exageró el presidente Javier Milei en su reciente exposición ante el Council of Americas, delante de los principales miembros del Círculo Rojo.

Sin embargo, las principales quitas de su gestión apuntaron directamente a desgravar el patrimonio. Según el cálculo del Instituto Argentina Grande, los sectores más acomodados de la población dejaron de pagar en el último año más de cuatro billones de pesos. En esa cifra se incluyen $ 3,3 billones resignados en el Impuesto a los Bienes Personales, en el que se fijó un sendero descendente de la alícuota (de 1,75% en 2024 bajará hasta 0,25% el año que viene) y se multiplicó por 14 veces el mínimo no imponible (ahora es de $ 385 millones). Asimismo, según los cálculos de ese instituto, se dejaron de percibir $ 945.000 millones en Impuestos Internos, luego de los rebajas en las alícuotas a la adquisición de objetos suntuarios (joyas, relojes, pieles, alfombras), autos de gama media y alta, embarcaciones deportivas y aeronaves.

En materia de retenciones, en tanto, el gobierno redujo los derechos de exportación de los productos agrícolas, principalmente soja (del 33 al 24%), maíz (del 12% al 8,5%) y trigo (del 12% al 7,5%). También hubo rebajas menores para la carne y algunas ramas de la industria. Según el Indec, a junio de 2026 el sector agropecuario es uno de los que más creció en el último año (4,6%), sólo superado por Pesca, Explotación de minas y canteras e Intermediación financiera.

Con todas esas medidas, la presión tributaria, entendida como relación entre la recaudación impositiva y el PBI, bajó del 23 al 20,8% en dos años, según el cálculo del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

Lo que el FMI quiere

Si la baja de impuestos prioriza esos sectores, otros más necesitados podrían ver su situación empeorar si prospera una de las propuestas del Fondo Monetario Internacional.

El organismo presiona para que los monotributistas (en muchos casos, víctimas de la precarización del trabajo) pasen a otro régimen en el que realicen un aporte más alto y se achique así el déficit del sistema previsional. En su último informe sobre la economía argentina, el FMI insistió en que «la densidad de la contribución sigue siendo baja», en relación a los aportes que realiza a cada trabajador antes de jubilarse.

El gobierno prometió replantear el sistema para fines de 2027. «

Inocencia fiscal y evasión

Uno de los objetivos legislativos del gobierno se cumplió esta semana, cuando Diputados dio media sanción al proyecto conocido como Inocencia Fiscal II, que perfecciona algunos puntos de la ley sancionada en diciembre del año pasado. La oposición considera que se trata de una norma de blanqueo encubierto, porque al facilitar el uso de ahorros no declarados impide la revisión del origen de esos fondos y la detección de una posible evasión impositiva.

El tema fue tocado por el titular de la Agencia de Recaudación bonaerense (ARBA), Cristian Girard, durante una reunión que tuvo lugar en la Unión Industrial Argentina. El funcionario propuso trabajar en la formación de un consenso para que adquieran mayor peso los impuestos directos en lugar de los indirectos y también para entablar un combate contra la evasión, cuyos resultados sirvan para bajar la presión sobre los que efectivamente cumplen con sus obligaciones. «A nivel nacional, la reforma tributaria que necesita Argentina va a requerir tiempo”, sostuvo Girard ante los industriales.

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