GUERRA EN EL GABINETE: CAPUTO QUIERE MOVER LA ECONOMÍA Y CHOCA CON MILEI

La interna económica del Gobierno quedó expuesta. Luis “Toto” Caputo estaría impulsando medidas para intentar reactivar una economía que muestra señales de deterioro, mientras Javier Milei se resiste a modificar el rumbo. En paralelo, el ministro aparece cada vez más fastidiado con Karina y los hermanos Milei, a quienes responsabilizaría por parte de la crisis política que impacta sobre el programa económico. Marcelo Bonelli incluso anticipó un escenario de posible renuncia.

La crisis dentro del Gobierno de Javier Milei ya no parece limitarse a las diferencias entre dirigentes políticos. Ahora el conflicto alcanza directamente al corazón del programa económico.

Luis “Toto” Caputo atraviesa un momento de fuerte malestar y pretende avanzar con un paquete de medidas para intentar reanimar la economía, pese a la resistencia del Presidente.

La tensión expone una contradicción cada vez más evidente: mientras el ministro de Economía considera necesario introducir cambios para enfrentar el deterioro de la actividad, Milei insiste en que no hay que modificar el rumbo.

La propia reunión de Gabinete del lunes dejó en evidencia esa postura. Según Ámbito, el Presidente reclamó a sus funcionarios que salieran a defender el modelo y advirtió que no estaba dispuesto a modificar sus ideas por un resultado electoral.

CAPUTO QUIERE HACER ALGO. MILEI DICE QUE NO HAY QUE CAMBIAR

El principal punto de fricción sería económico.

Caputo observa una combinación complicada: caída del consumo, aumento de la morosidad familiar, dificultades para empresas y un escenario político cada vez más adverso.

El ministro quiere anunciar medidas para intentar revertir ese cuadro, pero que Milei se resiste porque interpreta cualquier modificación como una señal de debilidad o como un giro hacia políticas que contradicen su programa.

La diferencia no es menor.

Para Caputo, la política económica necesita adaptarse a una realidad que está generando costos crecientes.

Para Milei, modificar el rumbo significaría poner en riesgo la credibilidad construida alrededor del programa de déficit cero, desregulación y disciplina fiscal.

El ministro mira los números. El Presidente mira el modelo.

Y en el medio aparece la política.

LA BRONCA CON LOS HERMANOS MILEI

El malestar de Caputo tampoco estaría limitado al Presidente.

Según las versiones difundidas, el ministro estaría particularmente molesto con Karina Milei y con el funcionamiento político del Gobierno.

La interpretación de Caputo sería que parte de los problemas que enfrenta el programa económico no se originan exclusivamente en la economía, sino también en las decisiones políticas, las internas y la falta de acuerdos con sectores que podrían facilitar la gobernabilidad.

En otras palabras: el ministro estaría convencido de que la política está generando un problema que termina impactando sobre la economía.

Y esa diferencia de diagnóstico puede convertirse en una ruptura.

EL ANTECEDENTE QUE ENCENDIÓ TODAS LAS ALARMAS

La tensión tomó dimensión pública después de las versiones difundidas por el periodista Marcelo Bonelli, quien señaló que Caputo habría planteado ante banqueros un diagnóstico crítico sobre la situación económica y habría responsabilizado al Presidente por parte de la caída del consumo y la morosidad.

Ámbito también recogió esa versión y señaló que el diagnóstico atribuido a Caputo era que “el Presidente no quiere cambiar nada”.

La información provocó una fuerte reacción de Milei contra Bonelli.

El episodio terminó convirtiéndose en mucho más que una disputa entre un Presidente y un periodista: expuso una discusión interna sobre qué está ocurriendo realmente con la economía y si el Gobierno necesita modificar su estrategia.

¿CAPUTO PIENSA EN RENUNCIAR?

La posibilidad más explosiva es la de una eventual salida del ministro.

Bonelli anticipó un escenario de renuncia de Caputo, aunque hasta el momento no existe un anuncio oficial que confirme que el ministro haya presentado su dimisión.

La diferencia es fundamental.

Una cosa es que exista malestar y que el funcionario evalúe su continuidad.

Otra es que haya una renuncia formal.

Por ahora, el primer escenario es el que alimenta la interna.

Pero si Caputo llegara a abandonar el Ministerio de Economía, el impacto político y financiero sería enorme.

No se trataría de la salida de un funcionario más.

Sería la salida del hombre que Milei eligió para administrar el corazón de su programa económico.

EL MINISTRO QUE PUSO EL CUERPO AL PLAN

Caputo es una pieza central del Gobierno desde diciembre de 2023.

Fue el encargado de implementar el fuerte ajuste fiscal inicial, avanzar con la estrategia monetaria y conducir las principales negociaciones financieras del Gobierno.

Su permanencia se convirtió en una señal de continuidad del programa.

Por eso, una ruptura tendría un significado que excedería al Ministerio de Economía.

Los mercados inmediatamente se preguntarían:

  • ¿Quién reemplazaría a Caputo?
  • ¿Cambiaría la política económica?
  • ¿Se modificarían las metas fiscales?
  • ¿Habría nuevas medidas para estimular el consumo?
  • ¿Milei profundizaría el ajuste?
  • ¿O aparecería un giro para intentar recuperar apoyo político?

Son preguntas que, por ahora, no tienen respuesta.

EL PROBLEMA ES EL “MODELO”

El conflicto puede resumirse en una frase.

Caputo estaría buscando herramientas para corregir los efectos políticos y económicos del programa. Milei teme que esas correcciones terminen modificando el programa en sí mismo.

El Presidente ya dejó claro que no quiere cambiar su rumbo por las elecciones. En la reunión de Gabinete sostuvo que no va a “traicionar” sus ideas para obtener un resultado electoral y pidió a sus ministros defender públicamente el modelo.

El problema es que la economía no funciona solamente con convicciones.

Necesita resultados.

Y ahí aparece el desafío para Caputo: cómo mejorar la actividad sin que Milei interprete las medidas como una traición a su programa.

UNA INTERNA QUE PUEDE TERMINAR EN CRISIS

El Gobierno intenta mostrar unidad.

Pero las señales que llegan desde adentro cuentan otra historia.

Caputo reclama cambios.

Milei responde que el rumbo no se toca.

El ministro responsabiliza a la política por parte de las dificultades.

La Casa Rosada insiste en que el problema es la comunicación y la falta de defensa del modelo.

Y mientras tanto, crece el ruido sobre una eventual salida del titular de Economía.

La pregunta ya no es solamente si Caputo tiene razón.

La pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse un ministro de Economía que pretende modificar algunas variables del plan cuando el Presidente considera que cambiar el rumbo sería un error.

Si finalmente Caputo permanece, Milei tendrá que encontrar la manera de contener la interna.

Si se va, el Gobierno enfrentará una crisis política y económica de magnitud.

Porque después de Caputo, la pregunta inevitable será:

¿quién se anima a tomar el volante de una economía que el propio Gobierno admite que necesita defender todos los días?

HORA REIMON 

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