LA FALTA DE VOTOS EN EL CONGRESO PARALIZA AL GOBIERNO Y REABRE LAS INTERNAS

Diego Santilli retomó las reuniones con gobernadores, pero los votos para suspender las PASO siguen sin aparecer. Patricia Bullrich volvió a marcarle la cancha al oficialismo por los cambios en Discapacidad.

A menos de tres meses de finalizar formalmente la actividad dentro del Congreso, el gobierno es víctima de su falta de pragmatismo y cintura política para resolver los altercados que demoran sus propios planes. Atrapados por la falta de votos para avanzar con la eliminación de las PASO, las diferentes tribus que habitan la Casa Rosada pasan sus días entre la presión de Javier Milei de concretar sus anhelos y una realidad cada vez menos favorable.

Este miércoles Diego Santilli recibió en Casa Rosada a Osvaldo Jaldo (Tucumán); Gustavo Sáenz (Salta); Raúl Jalil (Catamarca) y Juan Pablo Valdés (Corrientes) y este jueves hizo lo propio con Carlos Sadir (Jujuy) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego). La semana que viene será el turno de Leandro Zdero (Chaco), quien ya avisó que cerrará filas con La Libertad Avanza en la elección del próximo año.

La excusa fue avanzar con las negociaciones por la implementación del régimen de Zonas Cálidas y la firma de convenios específicos para las provincias, aunque en la agenda oficial lo único que importa es la Reforma Electoral que, pese a los intentos incansables de las últimas semanas, sigue sin tener los apoyos necesarios para avanzar.

Karina Milei, jefa espiritual del gobierno de su hermano mayor, mandó a avisar mediante sus interlocutores que no tiene planeado sentarse a negociar ningún acuerdo electoral hasta que no aparezcan los votos para destrabar la suspensión -la eliminación ya es historia- de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). Los gobernadores más independientes intentaron poner un freno a la ambición oficialista y le hicieron saber que sin acuerdos no habrá votos. Un tironeo a estrenar que mantiene al oficialismo encerrado en un loop interminable que desde hace meses les impide avanzar en sus otros ítems parlamentarios.

Aunque a regañadientes, en el gobierno admiten que los votos, por ahora, no están. Además de Santilli, las conversaciones con los gobernadores también las lleva Eduardo Menem, armador nacional y mano derecha de Karina. “Lule” no sólo mantiene contacto diario con las provincias y sus caciques, en los últimos meses logró sumarse como un integrante más de las bilaterales que el jefe de gabinete mantiene con los mandatarios y los bloques aliados. Algo así como un embajador certificado del karinismo en las conversaciones de las que la hermana presidencial no gusta de participar hasta no saber que podrá llevarse una foto triunfal.

Además de las provincias, dentro del Senado -el escenario más adverso para el oficialismo-, los encargados de juntar los votos mantienen diálogo con el PRO y la Unión Cívica Radical. Los primeros, aunque su representación es baja, todavía no tomaron una postura partidaria unificada respecto a la suspensión de las Primarias y dentro del gobierno advierten que esta dilatación es una estrategia de los amarillos para poder pedir más y mejores condiciones a la hora de negociar. Las reuniones quincenales que Cristian Ritondo y Fernando de Andreis se prestan a tener, entienden en el mundillo libertario, son una muestra gratis de ello.

En el caso de la UCR, en tanto, las lecturas dentro del gobierno son variadas. Mientras que para el menemismo los diez representantes boina blanca están dispuestos a acompañar el proyecto, Bullrich entiende que la discusión interna del partido centenario, todavía no resuelta, puede complicar los planes del Ejecutivo. Hasta el momento, el radicalismo no se pronunció partidariamente sobre su posición, por lo que las cartas, creen dentro de Casa Rosada, se verán una vez que todos estén sentados en sus bancas.

“Estamos cerca, pero todavía no están todos, seguimos negociando”, dicen esperanzados desde la mesa política que todos los martes se reúne para verse las caras por más de tres horas y no tomar ninguna decisión. La última edición del encuentro, que coincidió con la presentación del Presupuesto 2027 en Diputados, dejó más de un embroncado. 

Durante varios minutos, Luis Caputo dio a conocer los detalles más relevantes que incluiría la hoja de ruta económica que el oficialismo pretende poner en marcha el próximo año. Lo que el ministro de Economía omitió contarle a los encargados de buscar los votos en el Congreso es que desguazó el presupuesto de Discapacidad y tiró por la borda las negociaciones que se estaban llevando adelante con los aliados para evitar que el peronismo lograse extender la emergencia en el sector.

La encargada de salir a exponer el enojo oficial fue Patricia Bullrich, quien no pierde oportunidad para marcar su fuerte espíritu separatista. “Me sorprendió porque, estando en la mesa política, el tema no salió a la luz. El Presupuesto llegó con cambios en la Ley de Discapacidad que no eran conocidos”, lanzó la titular de la bancada violeta marcando sobre el fleje el enojo que le genera no ser tenida en cuenta para concretar las decisiones políticas de una gestión atrincherada en el dúo presidencial. “Cuando uno está en una bancada y no se entera de cómo vienen exactamente las cosas, después llegás al Congreso y te dicen: ‘Nos estás engañando’. Y vos tenés que explicar que no sabías. Quedás como un tonto o como alguien que los engañó. Entonces, eso resiente un poco las relaciones”, reforzó por si no había quedado claro.

Llevo mi lugar tatuado en la piel: verdad, diálogo y decisión. pic.twitter.com/pzhcixofz5— Patricia Bullrich (@PatoBullrich) September 17, 2026

Dentro del oficialismo tomaron el posicionamiento de Bullrich como una queja más que se suma a la interminable lista de planteos que la ex ministra de Seguridad acumula en su haber, que tuvo el pedido de renuncia de Manuel Adorni a la jefatura de gabinete como punto cúlmine. “No se entiende el reclamo. Hay una confusión de funciones acá. El trabajo de ellos es conseguir los votos para el Presupuesto, no opinar sobre el trabajo de Toto. En todas las áreas hubieron recortes presupuestarios y no salimos en manada a quejarnos. Obvio que aprobar una ley que defiende el equilibrio fiscal y respalda el plan económico no va a ser fácil, pero su trabajo es conseguir que lo apoyen”, dijeron desde un importante despacho del oficialismo.

En este marco, desde el mismo sector insistieron en que el gobierno no moverá ni un ápice el plan económico, aunque reconocieron la dificultad política de aprobar un presupuesto poco amigable con el gasto estatal. Pese al desconcierto que generó el posicionamiento de Bullrich, dentro del oficialismo descartan que Caputo responda a las críticas e insistieron en la necesidad de aprobar los deseos del presidente. “El ejecutivo ajustándose. El congreso consiguiendo los votos”, concluyeron.

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