SHOCK DE REALIDAD: UN VERANO CALIENTE EN EL QUE NADIE QUIERE QUEMARSE NI PUEDE DARLA POR GANADA

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo te recibió el 2024? A nosotros con mucho trabajo, producto de un país que se encuentra en pleno estado de ebullición, por las decisiones y los cambios que intenta aplicar la nueva gestión. Por eso, te proponemos tomarte unos minutos para revisar de dónde venimos y procurar entender hacia dónde vamos, con la información y el análisis de nuestros editores.

Mientras el presidente Javier Milei regresa de su expedición por el hielo Antártico, arrancamos la segunda semana del año agobiados por el calor y quemados por los precios, como aquellos «afortunados» que arribaron hace unos días a la Costa Atlántica y se encontraron con una oferta de carpas, sombrillas, restaurantes y espectáculos que no encuentran la demanda de otros tiempos. 

Hay lugar de sobra y no es para menos: el acceso a estos espacios de placer se ha tornado, cada vez más, en un inalcanzable objeto del deseo para la clase media. A tal punto que solo en Mar del Plata, los precios oscilan entre 35.000 y 45.000 pesos diarios para alquilar un pedacito de sombra, según repiten los movileros de verano, por lo que se observa cada vez más la escena de la familia cargada hasta el cuello con su vieja sombrilla, la heladerita, el termo, las reposeras, las lonas y los juguetes de los chicos para pasar el día estirando los pesos hasta dónde se pueda, salvo que les toque una tormenta con granizo incluido, como la que cayó ayer en «La Feliz», Córdoba, San Luis, Mendoza y que alteró todos los presupuestos. 

La inflación, que según el propio gobierno habría cerrado diciembre cerca de 30%, no da respiro ni en vacaciones. Todo lo contrario. Se vienen más aumentos en los próximos días que alimentan las preocupaciones e impiden un pleno descanso. 

Los argentinos están en shock, como el propio Gobierno que lo había anticipado cuando tomó las primeras medidas. Pero en el caso de la administración de Milei no se trata solo de un shock económico. Y mucho menos de un shock desodorante, como el que promocionaba su ahora seguidora Susana Giménez, en una publicidad que la catapultó a la fama allá por 1969 de la mano de los jabones Cadum. 

Se trata de un shock de realidad. La que le devolvió la última semana el Congreso y la Justicia, los poderes en los que se encuentra trabado el programa de reformas profundas que presentó a través de un decreto de necesidad y urgencia primero y un megaproyecto después. 

El DNU entró en el laberinto judicial de los amparos presentados por la CGT y la CTA, que se activaron aún en plena feria y que precipitaron la salida del Secretario de Trabajo, Omar Yasin, tras su intento paralelo por meter una cuña dialoguista con los gremios en plena ofensiva de los gordos en Tribunales. Y, además, se inició la cuenta regresiva de los diez días que tiene por delante el decreto para salir airoso de una comisión bicameral que aún no está constituida.

En tanto, aunque sí se logró avanzar con una turbulenta conformación de comisiones para su tratamiento, en la que no faltaron los gritos y las protestas de ocasión; la ley ómnibus también vio multiplicarse los rechazos políticos que obligaron a dar marcha atrás con algunas de las iniciativas, tal el caso de la que refiere a la modificación de la ley federal de pesca, promesa a los gobernadores patagónicos de por medio.

La falta de avances alimentó incertidumbres varias. En el mercado, reflejada con la suba de los dólares financieros y el riesgo país, la ampliación de la brecha y el fracaso del Bopreal, que nos cuenta hoy Leandro Dario. En el sector privado, con inversores que optaron por guardarse a espera de mejores noticias para no repetir males del pasado, como nos cuenta hoy Ricardo Quesada. Y en la política, con la pelea de poderes en un sistema demócratico que atraviesa momentos de tensiones globales y un 2024 que lo pondrá a prueba, como nos narra en el cierre de este envío Matías Castro.

Un escenario al que se le agregó el viernes el revival de la gestión dellarruísta, con la versión sobre un megacanje ofrecido a los bancos para estirar la deuda en pesos que vence este año, mientras Luis Caputo se apresta a tratar de convencer mañana a los enviados del FMI para rever el acuerdo con el organismo; y el envío de Cavallo a Washington para completar el combo, aunque en este caso se trata de Sonia, la hija del ex ministro, a quien se la propone como embajadora ante la OEA.

Temas para revisar en un verano caliente…

El Cronista

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